12o. Dom Ord Ciclo A
(Id=424)
El Señor ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados
Lectura del libro del profeta Jeremías 20, 10-13
En aquel tiempo dijo Jeremías:
"Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: Denunciemos a Jeremías,
denunciemos al profeta del terror.
Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me
cayera, diciendo:
"Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él".
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores
caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán avergonzados de su fracaso y su
ignominia será eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo
de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he
encomendado mi causa.
Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de su pobre de la mano
de los malvados".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 68
Escúchame, Señor, porque eres bueno.
In multitúdini misericórdiae tuae, exaúdi me, Domine.
Por ti he sufrido oprobios y la
vergüenza cubre mi semblante. Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos de mi
propia sangre; pues me devora el celo de tu casa, el odio del que te odia, en
mí recae.
Escúchame, Señor, porque eres bueno.
In multitúdini misericórdiae tuae, exaúdi me, Domine.
A ti, Señor, elevo mi plegaria, ven en
mi ayuda pronto; escúchame conforme a tu clemencia Dios fiel en el socorro.
Escúchame, Señor, pues eres bueno y en tu ternura vuelve a mí tus Ojos.
Escúchame, Señor, porque eres bueno.
In multitúdini misericórdiae tuae, exaúdi me, Domine.
Se alegrarán, al verlo, los que sufren;
quienes buscan a Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre
ni olvida al que se encuentra encadenado. Que lo alaben por esto cielo y
tierra, el mar y cuanto en él habita.
Escúchame, Señor, porque eres bueno.
In multitúdini misericórdiae tuae, exaúdi me, Domine.
El don de Dios supera con mucho al delito
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
5, 12-15
Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró
la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya existía pecado en el mundo y, si bien es cierto
que el pecado no se castiga cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó
desde Adán hasta Moisés, aún sobre aquellos que no pecaron como pecó Adán,
cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de
Cristo, el que había de venir.
Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el pecado de
un solo
hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo,
se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también
ustedes serán mis testigos.
Spíritus veritátis testimónium
perhibébit de me, dicit Dominus; et vos testimónium perhibébitis.
Aleluya.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
10, 26-33
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles:
"No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse;
no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche,
repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las
azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman,
más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.
¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno
solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes,
hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo,
porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo. A quien me
reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre del
cielo; pero al que me niegue delante los hombres, yo también lo negaré ante mi
Padre del cielo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Nuestra salvación por el Hijo de Dios hecho hombre
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno. Porque manifestaste admirablemente tu poder no sólo al
socorrer nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sin prever el
remedio en la misma debilidad humana, y así de lo que fue causa de nuestra
ruina hiciste el principio de nuestra salvación, por Cristo nuestro Señor. Por
Él los ángeles cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente"
[Misa]